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¿Cuál es el legado intelectual del doctor Ramón Díaz?

Las contribuciones del intelectual al pensamiento económico de Uruguay

Por Academia Nacional de Economía

La Academia Nacional de Economía llevó a cabo un ciclo llamado “Contribución de las ideas del Dr. Ramón Díaz al pensamiento económico del Uruguay “.

La segunda de las mesas redondas se desarrolló en la Universidad de Montevideo, siendo los panelistas el licenciado Daniel Corbo, el economista Javier de Haedo y el doctor Álvaro Diez de Medina.

Corbo comenzó su exposición destacando su concepción de la libertad, horizonte de referencia que dio sustento a sus ideas en el campo del pensamiento económico.

Destacó que el doctor Ramón Díaz sentía un profundo apego por la libertad personal; llegó a decir que “amaba la libertad, en la medida de su capacidad de amar”. Era un liberal clásico en el sentido de Smith, de Burke, de Ortega y Gasset y, muy especialmente, de Hayek.

La esencia de su liberalismo se sustentaba en algunos principios que el propio doctor Ramón Díaz enunció:

  • La propiedad privada es una institución fundamental de la libertad.
  • La conducta individual no puede estar sujeta a la voluntad discrecional de ninguna autoridad, y sí solo sujeta a la ley, ante la cual todos son iguales.
  • El gobierno debe satisfacer las necesidades públicas básicas, que incluyen la preservación del orden público, la aplicación de la ley y la defensa de las fronteras. El gobierno no debe interferir con el libre funcionamiento de los mercados, excepto en los casos en que estos adolezcan de fallas susceptibles de suplirse eficientemente por la acción estatal.

Para él, la sociedad “tiene una contextura resultante de la espontaneidad histórica”, que en su concepto es “la gran fuerza civilizadora”.

Esta fermental idea de que las sociedades humanas generan su propio orden de forma espontánea es esencial en su pensamiento; el doctor Ramón Díaz afirmaba que “sin el respeto por los órdenes espontáneos, nos quedamos sin liberalismo”.

Como destacó Corbo, esta idea está claramente en las antípodas de quienes creen que las sociedades se organizan en función de un principio coordinador de las conductas individuales, donde no hay poder de elección en las decisiones de cada uno.

La espontaneidad conduce a un orden, a condición de que la sociedad libre cuente con un soporte imprescindible que es la autoridad.

Entre esos dos órdenes, libertad y autoridad hay una unión necesaria y a la vez conflictiva.

El doctor Álvaro Diez de Medina destacó, en primer lugar, las contribuciones realizadas por Díaz desde el semanario Búsqueda, donde hizo suyo el dictado de Pascal, en el sentido de que esforzarse por pensar bien es el principio de toda moral.

Y en esa tarea por pensar bien, Ramón Díaz planteaba los problemas, presentaba sus conceptos y los abría al diálogo entre desiguales; es decir, entre puntos de vista discrepantes.

Así como en el primer ciclo de la Academia, los tres expositores destacaron a Historia Económica del Uruguay como la obra más descollante de Ramón Díaz, Álvaro Díez de Medina manifestó su predilección por Moral y Economía, publicada en 1987.

Allí se hace un relevamiento de los grandes conceptos en materia de Filosofía Política y de Economía Política que se manejaban en el siglo XX y son expuestos, a decir de Diez de Medina, “para someterlos al cernidor del pensamiento y tratar de entender donde estaban las debilidades y donde estaban las fortalezas de las distintas escuelas del pensamiento económico”.

Allí somete a la crítica el concepto del primado de la razón, como fuera destacado también por Corbo en su exposición, idea que ciertamente no sirve para analizar las motivaciones esenciales del ser humano en el ámbito político y económico, sostuvo Diez de Medina.

Ramón Díaz tuvo la gran virtud de exponer la contribución de su admirado Pascal y de la Escuela Clásica de Economía en muchas de sus columnas en Búsqueda. Lo hacía además aplicándolas a casos prácticos, a decir de Diez de Medina, “en un ejercicio didácticamente impecable y en una prosa excepcional”.

Javier de Haedo, como fuera señalado por él mismo a comienzos de su exposición, optó por dar un testimonio de su relación personal con el doctor Ramón Díaz. Destacó su admiración por aquel predicador del liberalismo e incansable luchador en todas las instancias en que fuera posible dar difusión a sus ideas.

Particularmente, sus invalorables aportes desde los editoriales de Búsqueda, en su opinión uno de los mejores legados que dejó Ramón Díaz a la sociedad uruguaya.

Fue desde esa tribuna periodística quien más hizo por la libertad económica en el último siglo.

También Javier de Haedo destacó la labor docente de Ramón Díaz desde la cátedra de Economía Internacional y Política Económica Internacional en la Facultad de Ciencias Económicas, donde fuera su profesor.

Por cierto y como era previsible, incursionó en la labor del Ramón Díaz como jerarca de Administración.

Allí de Haedo se extendió sobre su experiencia como compañero de equipo económico, durante el período de gobierno del doctor Luis Lacalle, dejando en claro que también la labor de gobierno fue desempeñada con singular destaque.

Concluimos diciendo con Diez de Medina, que queda pendiente la publicación ordenada de toda su obra, para que pueda servirnos como guía al encarar tareas hoy “más urgentes todavía de lo que era en la época en la que Ramón pasó por el panorama del pensamiento nacional”.

Publicado en El Observador, 10 mayo 2018